–Explícate. – yo tan obtusa como siempre.
–Sencillo, la vida es como un saco de arena. Todos empezamos con el mismo saco, lleno y rebosante. Lo que nos hace diferentes es en que la invertimos, como la utilizamos, y si la aprovechamos. Puedes pensar que hay como dos tipos de personas (en realidad hay bastantes más, pero para que me entiendas): los que aprovechan la arena, cada grano. Intentan no desperdiciar nada, la disfrutan. Y los que dejan romper el saco, pensando que hay cosas más importantes. No se preocupan de cuidarlo ni prestan atención a lo que le pueda pasar.
– ¿En cuál de los dos grupos estás tú?
–Yo intento estar en el de las personas que disfrutan cada grano, pienso que es la mejor elección.
–Sí, es una buena elección. Yo no lo sé.
Ahí me he quedado, en el no lo sé. Y creo que ya es hora de darme una respuesta.
Yo no pertenezco a ninguno de esos dos grupos. Yo sé utilizar mi saco de arena, lo mimo y lo cuido con esmero. Sé valorar lo que puedo o podré llegar a hacer con él. Sé apreciar la importancia que tiene. El problema llega cuando el saco tiene una abertura, y por ahí se escapa la arena. Simplemente cierro los ojos, y sigo caminado, no pasa nada, no hay tal crisis. El problema como viene se va, mejor no enfrentarlo. Y así es, la mayoría de las veces el problema como vino se fue. Algo o alguien cose el hueco por el que se escapa mi arena, mientras yo sigo hacia delante, sin dejar de sonreír.
¿Es una buena perspectiva de vida? Quizá no. A lo mejor vivo muy cómoda, esperando a que cualquiera se haga cargo de mis problemas. No importa, lo solucionaré. No he escrito esto para que leas sobre mi futura vida y mis planes. He escrito esto para que pienses, para que reflexiones. Hay veces que solo un extraño puede hacerte pensar.
PD: ¡Perdón por el plagio de ideas ;) y gracias! =) (LL)

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