Estoy pensando en el Mausoleo, Italia. Por encima del monumento pasa el tráfico, trazando un círculo frenético a toda velocidad, sin que nadie baje nunca a visitarlo.
Es muy tranquilizador que sea tan resistente, pues, pese a su errática existencia, siempre se ha adaptado a la extravagancia de cada época, pero manteniendo su identidad intacta.
Es muy tranquilizador que sea tan resistente, pues, pese a su errática existencia, siempre se ha adaptado a la extravagancia de cada época, pero manteniendo su identidad intacta.
Al pensar en el mausoleo, me doy cuenta de que tal vez mi vida no es tan caótica. Lo que es caótico es este mundo nuestro, que nos trae cambios totalmente inesperados. Parece advertirme que no me aferre a ninguna idea sobre quien soy, lo que represento o a quien pertencezco, ni que camino he podido querer tomar alguna vez. El ayer puedo ser glorioso, es verdad, pero mañana puedo verme convertida en un almacén de fuegos artificiales.
Incluso en la Ciudad Eterna, nos dice el silencioso mausoleo, uno ha de estar siempre dispuesto a sufrir alteraciones desenfrenadas e interminables.

Ese lugar suena perfecto.
ResponderEliminar"Parece advertirme que no me aferre a ninguna idea sobre quien soy, lo que represento o a quien pertencezco, ni que camino he podido querer tomar alguna vez" me identifique mucho con eso, no sabes com ome gusto el blog :) te sigo!
ResponderEliminarMe encanta este post! Ya que nos pasamos la vida preguntandonos y haciendonos idea de como somos, como nos ven los demas y a que grupo pertencemos..nos preguntamos si deberiamos cambiar y adaptarnos al medio, pero como dice este post, no es que tengamos que cambiar, sino tenemos que habituarnos pero eso sin perder nunca nuestra esencia :) te sigo
ResponderEliminarDios, que bonita la frase de ese tío, pero mas bonito como te ha quedado la entrada!
ResponderEliminarA quien quiero yo?
Te sigo ♥
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