Otra ciudad con otro nombre que no puedo recordar
y en mi bolsillo dos palabras que no supe utilizar
Me pudo el miedo y no me supe defender
puedes llamarlo cobardia o simplemente poca fe
Escuche al corazon y borré de mi memoria el recuerdo de tu voz
me marche sin hacer ruido para no decirte adios.
Coge aire, relajate. Y ahora, cierra los ojos, suspira y olvidate de todo, de (casi) todos. Nunca viene mal un formateo de memoria. Solo necesitas guardar en distintas carpetas lo momentos malos, los buenos y los mejores. Tira los dos primero a la papelera de reciclaje y después vaciala. Aunque a menudo aseguran que los malos momentos también definen lo que somos, es una horrible manera de malgastar el espacio que podrián ocupar nuevos recuerdos. Aprende y luego, simplemente, deshazte de ellos.
Y de la misma manera que los recuerdos las historias. No necesitas una gran despedida, no necesitas salir por la puerta grande. Basta con que tu sepas, con que puedas darte cuenta, de que cuando algo acaba, acaba; que cuando algo no va más, no va más. Punto final. Y después...¡Date otra oportunidad! (:

La verdad que este post mezcla un poco el optimismo con un poco de pesimismo respecto al valor de los momentos que tenemos en nuestra vida y demas...pero de todas formas es increible y porque no?para eso estan las oportunidades para aprobecharlas :)
ResponderEliminarLa primera parte del texto, la de encima d ela foto, me encanta! me llego muchisimo.
ResponderEliminarmuchisimas gracias por tu comentario :)
nos seguimos leyendo!^^